domingo, marzo 23, 2008

“querido. estoy segura de que de nuevo estoy enloqueciendo. creo que ya no podríamos soportar otro de estos periodos terribles. esta vez no voy a reponerme. he empezado a oír voces, y no me puedo concentrar. por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor para todos. tú me has dado la mayor felicidad que nadie pueda dar a nadie. has sido en todas las formas todo lo mejor que alguien puede ser. no creo que dos personas hayan sido nunca más felices que nosotros hasta que apareció esta terrible enfermedad. no puedo luchar por más tiempo. sé que estoy estropeando tu vida, que sin mí podrías trabajar. y sé que lo harás, lo sé. te das cuenta, ni siquiera puedo escribirte ya correctamente. no puedo leer. lo único que quiero expresarte es que te debo toda la felicidad que ha habido en mi vida. has sido generosamente paciente conmigo e increíblemente bondadoso… si alguien pudiera salvarme, habrías sido tú. nada queda en mí salvo la certidumbre de tu bondad. no puedo seguir destruyendo tu vida por más tiempo. no creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que hemos sido nosotros.”

virginia wolf, 1941. enferma de depresión, el 28 de marzo virginia llenó sus bolsillos con piedras y se ahogó en el río ouse, cerca de su casa de sussex. minutos antes había escrito esta carta.